BEBIENDO LA CICUTA (el poema) 2a.parte.
Soldado Español, memorabilia de josé D'Erfaec ***** Y triunfé en la travesía pero eso no avivó mi torpe narcisismo debido a que el triunfo no vino por mi mismo si no por gracia de un sino ya pactado, tampoco sentí que la gloria que veía mi pobre ser no merecía: "Cada quien gana en esta vida la dicha que merece si aún teniendo miedo se enfrenta a los Tiburcios* en los mares vivenciales, así pues tanta gloria tiene el que perece sin calzar los laureles en su frente como el que muere de frío en los glaciares de la derrota cruel como lo hizo un día el penitente Manuel que colgado de una Cruz no fué vencido aunque murió pero sin soltar el verbo envilecido a los que horadaron sus costillas". ¡Esa es Victoria! no la que obtiene el sátrapa tirano que en palacios mora y conquista el favor de los que aplasta sobándoles sus equinos lomos con sus manos. De pronto apareció Chávez y me dijo ¡basta! ¿No sabes que para que haya fuego deben haber primero leños y habiendo presas tiene qu...